Vamos a recibir la mañana pronunciando los nombres de todos aquellos a los que la vida
puso en nuestro camino y los cosió a nuestros talones para que nos acompañarán en la aventura.
Los nombres de aquellos que están lejos pero atados a nosotros,
los que se fueron sin esperarlo y dejaron de seguirnos aunque sus huellas nos siguen guiando.
Vamos a desear con mucha fuerza que los nombres que no sabemos estén presentes, esos que sufren a diario y que son ignorados por los mortales. Esos que hallan consuelo y fuerza en sus oraciones, descalzas de egoísmo, pidiendo tan solo ver amanecer un día mas.
Yo amanezco con ellos...
Bienvenido Otoño.

